Amberes, algo más que Diamantes y Puerto

junio 18, 2018


 
Aterrizamos en Bruselas a media mañana y como no habíamos facturado equipaje fue rápido salir del recinto reservado solo para viajeros, tan rápido que tuvimos que esperar 10 minutos al taxi que teníamos reservado para realizar nuestro traslado a Amberes.

Cuando hablamos de Amberes siempre lo asociamos a diamantes y a ciudad portuaria. Hay que reconocer que la ciudad está volcada en estas actividades, pero no solo es eso. Amberes, es algo más que Diamantes y Puerto. Amberes es cultura, paseos junto al Escalda, que más que un río parece una entrada de mar, museos, tiendas y gastronomía.

El trayecto en taxi hasta Amberes no duró más de 40 minutos y eso que la autopista andaba bien cargada de tráfico, una vez allí, el chófer casi que nos hizo un recorrido turístico por la ciudad hasta llegar al hotel justo al lado de la estación de ferrocarril.

  
   
Recorrido urbano que nos resultó de lo más interesante, ya que nos hizo reparar en algo que habíamos pasado por alto mientras preparábamos nuestro viaje. Atravesamos el barrio judío justo a mediodía,  ocasión para comprobar el gran número de judíos jasídicos que viven en Amberes, ya que es el momento en que las madres recogen a los niños del colegio y los que trabajan vuelven a casa.

Es inevitable que al principio nos llame la atención, ya que el jasidismo se caracteriza por las restricciones en comida y por el código de su vestimenta. Los hombres siempre visten de negro, salvo la camisa que es blanca, y la mayoría llevan algún tipo de sombrero y los característicos tirabuzones, que en hebreo se llaman payots

A las mujeres es fácil verlas casi siempre empujando el carrito de algún bebé, vestidas con faldas por debajo de la rodilla, zapatos cerrados y ropas de colores muy discretos. Usan peluca, ya que después de casarse se tienen que rapar la cabeza, por eso es fácil encontrar tiendas de pelucas en los barrios judíos.

A mí me llamó mucho la atención, ya que no había visto una comunidad tan numerosa salvo en Nueva York.

Tras registrarnos en el hotel salimos hacia el centro histórico de Amberes, no sin antes contemplar la maravilla de Estación de Trenes que tienen en la ciudad, considerada una de las más bellas del mundo y ubicada en la misma plaza donde se encontraba nuestro hotel. Una verdadera joya construida en piedra, mármol y acero, con bonitos relojes y una cúpula que se ve desde diferentes puntos de la ciudad. De hecho es uno de sus edificios más altos.

  

 
En la plaza donde está ubicada, también se encuentra el Zoo, dicen que uno de los más antiguos, con un edificio anexo estilo Art Nouveau que es una verdadera belleza.

El zoo no lo visitamos, pero si vimos unos flamencos de un intenso color naranja, no quiero pensar que contendrá su alimentación, ubicados en el estanque que hay en la entrada del recinto.

  

 
Y en la misma plaza, por si no hubieran ya suficientes atracciones, habían colocado una enorme noria que daba vueltas lentamente y donde no vi a nadie en ninguna de sus cabinas durante todo el tiempo que estuvimos en Amberes. Cosas curiosas.

  

 
Nosotras nos fuimos paseando por el bulevard que se abre en el lateral de la estación, una calle en la que una acera está llena de restaurantes y terrazas y justo la de enfrente está plagada de joyerías que lucen en sus escaparates los codiciados diamantes. Esta avenida enlaza con la calle Meir, la calle comercial por excelencia, que basta con seguirla para desembocar en la plaza donde se alza la estatua de Rubens y de ahí a dos pasos a la Grand Place o Grote Markt en flamenco.

  

 
No sé como nos las arreglamos pero siempre que viajamos en estas fechas nos encontramos con altas temperaturas, poco usuales para la época y el lugar. Las predicciones dicen que va a llover, pero a mediodía rozamos los 30ºC así que mejor sentarnos a tomar una cerveza y comer algo informal. Optamos por Würst, tiene varios locales en Bélgica, y ofrece varios tipos de ensaladas o bocadillos apetitosos en los que las salchichas en todas sus variedades, hasta la vegana, son el ingrediente estrella.

  

 

 
El sitio nos gusta justo para eso, tomar algo informal a mediodía que esté bien. De hecho fue la opción que escogimos los dos días que estuvimos en Amberes. Está situado en una callecita que lleva de la Handschoenmarkt, donde se encuentra la Catedral de estilo gótico, a la Grote Markt.

  

 
La Grote Markt es la plaza más grande de la ciudad, situada en pleno casco histórico y presidida por el ayuntamiento y un conjunto de bellas fachadas renacentistas.

Justo en el centro encontramos la Fuente del Brabo, que se supone ilustra los orígenes de la ciudad y donde se distingue al soldado romano Brabo arrojando la mano del gigante sobre el río Escalda. De hecho, el extraño nombre de la ciudad, Antwerpen, Amberes en castellano, proviene de la palabra Handwerpen que significa "arrojar la mano".

  
   
   

   

Nos adentramos en una de las calles que se abre justo al lado del ayuntamiento y que nos lleva a la orilla del río. De ahí paseando y bordeando el agua llegamos hasta el MAS, el museo más grande de Amberes dedicado a exposiciones, donde la principal característica a destacar es la arquitectura del edificio en sí, su emplazamiento y las impresionantes vistas de toda la ciudad que se obtienen desde la décima planta.

 
 
   

 


 
Esta zona transmite serenidad, resulta agradable estar allí. A unos 20 minutos se encuentra el edificio Diamante, una obra arquitectónica vanguardista que alberga la Casa del Puerto de Amberes, y que nosotras nos conformamos con contemplarla de lejos ya que nos íbamos a encontrar con sus puertas cerradas.

De vuelta al hotel pasamos antes a la Estación Central para contemplar su interior y para confirmar los horarios hacia Bruselas. Como se pueden comprar con antelación y no es necesario fijar horario, decidimos comprarlos en las máquinas expendedoras de billetes y evitar las colas que nos encontraríamos al día siguiente al ser viernes.

  

 
Después comenzó a llover y aprovechamos para descansar un poco antes de salir a cenar. Aunque más tarde seguía lloviendo y decidimos no alejarnos demasiado del hotel, el día había sido largo e intenso. Elegimos un restaurante chino cantonés, Ho Chan House,  de apariencia bastante sencillo pero con una extensa carta y en la que nos decidimos a entrar al ver que entre su clientela había orientales y gente del lugar. Decir que todo lo que pedimos estaba muy rico y que una vez más, animadas por la chica que nos atendió, pedimos por encima de nuestras posibilidades. De hecho todo el mundo salía del restaurante con la comida que le había sobrado empaquetada para casa.

A la mañana siguiente cogimos un metro-tranvía que nos dejó en el barrio judío cerca de la Sinagoga. La pena es que el edificio se encuentra en rehabilitación y solo pudimos contemplar la fachada. El personal que estaba ejecutando las obras amablemente nos abrió las puertas para que pudiéramos contemplarla desde fuera, pero el interior estaba oscuro y poco podíamos imaginar.

  

 
Pasemos por el barrio de la sinagoga donde hay bonitos edificios y después estuvimos un buen rato esperando el tranvía que nos llevó de nuevo al centro histórico. Una vez allí decidimos pasar a la otra orilla del río Escalda, pero ¿Cómo se cruza un río que no tiene puentes?

Ese es un secreto de Amberes que puede sorprender a sus visitantes. Para salvar el más de medio kilómetro de amplitud de su río hay que descender más de 30 metros y atravesar el túnel creado para tal fin y que lo utilizan a diario un gran número de habitantes tanto a pie como en bici.

  

 

 
Sentía curiosidad por atravesarlo, aunque quizás si se sufre de claustrofobia no se sienta interés por hacerlo. La vista de Amberes que se tiene desde la otra orilla es muy bonita y además, al otro lado hay alguna terraza en una zona de jardines y árboles, ideal para descansar de los calores con los que nos ha recibido Amberes y tomar una cerveza antes de comer.

  

 
A mediodía volvimos a atravesar el Escalda por el túnel submarino y nos dirigimos hacia el casco histórico a comer. Las calles que lo rodean están llenas de tiendas, pequeños restaurantes y locales que aprovechan el buen tiempo y sacan sus terrazas a la calle. Apetece vagabundear y luego sentarse en una de ellas y simplemente, contemplar.

  

 

 
Nosotras partimos hacia Bruselas a media tarde, en una hora estaremos en la Estación Central y de allí, caminando, al hotel.

Enseguida salimos a reencontrarnos con Bruselas. A escasos metros del hotel se encuentra la cervecería À la Mort Subite y enfrente las Galerías Saint Hubert que atravesamos para dirigirnos hacia la Grand Place.

En esta ocasión nos encontramos la bella plaza invadida por el Festival de Jazz que se celebra este fin de semana. No puede caber más gente. Nosotras nos sentamos a tomar una cerveza mientras contemplamos como los edificios que rodean la plaza, incluido el ayuntamiento, van tomando un curioso color azul conforme anochece y las luces artificiales toman fuerza.

  

 

 
Resulta curioso verlos así, aunque no puedo decir que me guste. Los encuentro más bellos al natural, con la cara lavada.

Esta noche tenemos antojo de los famosos mejillones y en nuestra anterior visita a Bruselas quedamos muy satisfechas cuando cenamos en el restaurante Chez Leon, así que hoy repetimos.

  

 
Después un paseo nocturno y a descansar que mañana nos espera un intenso día en Lovaina.

Te puede interesar:
  • Hotel Park Inn by Radisson Amberes: Hotel de 4* situado justo al lado de la preciosa estación de ferrocaril y del zoo, también de una zona de restaurantes. Paradas de metro y tranvía cerca y a 10 min. del casco viejo de la ciudad. Muy buena relación calidad/precio y personal muy amable
  • Hotel NH Grand Place Arenberg: Hotel de 4* de la conocida cadena de hoteles en el que me alojaba por tercera vez. Si se reserva con antelación, buena relación calidad/precio. Inmejorablemente situado, muy cerca de la Grand Place y también de la estación central de Bruselas. Habitaciones cómodas, las que dan a la calle pueden ser algo ruidosas en fin de semana y algunas necesitan una pequeña rehabilitación, a pesar de ello, se queda en mi lista de posibles alojamientos en Bruselas.
  • Würst: Local donde se puede comer a cualquier hora del día. Especialidad en salchichas, incluso veganas, con un pan especial y también en ensalada. Ideal para una comida informal.
  • Restaurante Ho Chan House: Especialidad en cocina china cantonesa. Muy cerca de la estación y muy buena relación calidad/precio.
  • Restaurante Chez Leon: Ubicado en una zona muy turística, una de las callecitas que parte de las Galerías Saint Hubert, ofrece buenos platos de cocina flamenca y los famosos mejillones preparados de un gran número de maneras.
  • Trenes en Bégica: Página web donde se pueden consultar los horarios de los trenes. En fin de semana tienen un 50% de reducción en los billetes de ida y vuelta.
  • Airport Taxis: Taxis desde/al Aeropuerto de Bruselas a/desde Amberes, Bruselas, etc.
  • Visit Flandes: Página web donde se puede obtener más información turística sobre Flandes.
Y no olvides pasarte por:


Bon Voyage!!!



Y esto ¿Te lo vas a perder?

2 comentarios

  1. Una cosa que no sabía de Amberes, el túnel que atraviesa el río. Muy curioso. Muy bien aprovechado el viaje. Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aprovechado ha sido, aunque unas bicis nos hubieran permitir hacer mucho más ;-)

      Yo tampoco sabía de la existencia del túnel hasta pocos días antes de ir y me encantó la idea de atravesarlo y cruzar de esta forma la orilla.

      B7ssss

      Eliminar

Gracias por llegar hasta aquí y dedicar unos minutos a dejarme un comentario, valoro mucho tu opinión. Por cuestiones de tiempo, no responderé a consultas realizadas en mensajes privados.

Publicaciones

PREMIOS

También en ...

Top blogs de recetas Que Recetas Buscador de Recetas – recetas de cocina y buscador de recetas Pinrecetas.com Los mejores Blogs de Recetas de Cocina por Categorias

Instagram