15 noviembre 2017

Espectáculo de la Naturaleza: Pasarela de Holtzarte y Gargantas de Kakueta


 
 
No sé por qué pero tengo especial debilidad por las excursiones en las que se atraviesan puentes colgantes, se camina al borde de precipicios o transcurren por gargantas o desfiladeros, así que la Pasarela de Holtzarte y las Gargantas de Kakueta ya llevaban algún tiempo anotadas en la agenda viajera en la que añado las escapadas o destinos pendientes y donde voy tachando las realizadas.

Cuando organicé esta escapada de otoño lo hice pensando justamente en ello, en alcanzar algunos destinos que aunque se encontraban relativamente cerca entre sí, siempre que los observemos desde el aire o desde un mapa, el trayecto por carretera implicaba tiempo. Hemos aprovechado los días al máximo, el tiempo nos ha sido favorable y las ganas no nos han faltado, así que hemos podido cumplir con los objetivos.

 

 
 

 
Para el último día completo de excursión habíamos dejado estos destinos realmente espectaculares. Si se va a pasar más tiempo en la zona podemos hacer una cada día, pero no se trata de excursiones largas ni excesivamente duras. Cada una de ellas nos lleva poco más de 2 horas, a lo sumo 3 horas si paramos a comer y a hacer fotos. Así que si el día acompaña no hay problemas para realizar las dos.

Las primeras horas de la mañana eran frías, una vez más nos encontrábamos los cristales del coche cubiertos con una fina capa de hielo, pero el cielo era azul y el sol brillaba anunciando otro día precioso en los alrededores de Ochagavía.

Nos dirigimos hacia el sur de Francia, región de Aquitania, también conocida como País Vasco-Francés. Atravesamos el zigzagueante Puerto de Larrau desde donde se observan unos paisajes maravillosos y donde salen a nuestro paso algunos caballos de la raza burguetana, por lo que mejor circular con precaución.

Una vez pasado Larrau, a 3 km. divisamos el albergue Logibar que está justo en la carretera, punto de referencia para la primera ruta. Poco antes está el desvío que nos llevará a la Pasarela de Holtzarte, pero ahí el parking es pequeño, así que seguimos por la carretera D-26 unos metros más hacia el aparcamiento que hay nada más pasar el albergue Logibar y que es mucho más grande y cómodo.
 
  
 
 

 
Comenzamos a avanzar por el camino que al principio no es complicado y transcurre a la sombra  pero poco a poco comienza a subir y a ser soleado. Es la única dificultad del recorrido hasta la pasarela, que va en contínuo ascenso y, a veces, hay rocas que pueden hacer algo más complicado el trayecto. También hay que extremar el cuidado si ha llovido y el terreno está mojado.
 
  
  
 

 
Una vez superado este trozo, la parte final hasta llegar a la pasarela es más llevadera, pero el sol sigue impactando así que recomiendo llevar todo tipo de protección y agua. Hay un momento en que ya se divisa la pasarela, majestuosa, y se puede apreciar su tamaño, 70 metros de longitud, a una altura de unos 200 metros sobre las Gargantas de Holtzarte. Las vistas resultan tan maravillosas como impresionantes.
 
  
  
 
 
 
Llegamos hasta la pasarela y la atravesamos, si se sufre de vértigo el movimiento que se genera o el que generan los senderistas "graciosos" puede molestar y habría que abstenerse de cruzarla. Personalmente me encantó estar allí suspendida y admirando las inolvidables vistas que se pueden contemplar en los 360º de visión.
 
 
  
 
 
 
El recorrido de ida y vuelta no alcanza los 5 km. y nos llevará algo menos de 2 horas, dependiendo del tiempo que nos detengamos en la pasarela, aunque se puede continuar el camino una vez la atravesamos. Nosotros sólo llegamos hasta allí y regresamos sobre nuestros pasos hasta el aparcamiento, teníamos pendiente la segunda ruta del día.
 
 
 
 
Cuando llegamos a donde tenemos aparcado el coche es casi mediodía. Las Gargantas de Kakueta se encuentran a unos 20 km. de donde estamos, en dirección Tardets, así que hasta allí nos encaminamos.

Las Gargantas de Kakueta, a poco más de 2 km. de la comuna de Sainte-Engrâce, conforman un espacio protegido considerado uno de los más espectaculares de Europa. Estas gargantas se han ido esculpiendo a lo largo de miles de años debido a la erosión que provocaban las aguas del deshielo de la última glaciación, hasta formar un cañon de 2 km. de longitud cuyas paredes verticales llegan a los 300 m. de altura casi impidiendo el paso del sol. Hay una zona conocida como "El gran estrecho" en que las paredes están separadas por apenas 3 metros.

En los alrededores de la entrada hay zonas de aparcamiento, perfectamente visibles, donde dejar el coche. Andamos un poquito siguiendo la dirección de la carretera para comprar los tickets de entrada en el Bar "La Cascade" y a partir de ahí seguimos el sendero que transcurre principalmente a la sombra de las hayas, avellanos, castaños y robles o de las paredes de las gargantas.
  
  
  
 
  
 
El recorrido es bastante sencillo, hay que leer las advertencias que se indican a la entrada y llevar el calzado adecuado por que la zona es húmeda y hay tramos más resbaladizos, pero no tiene gran complicación.
  
  
  
 
En definitiva, un trayecto de 4 km. que nos llevará unas dos horas y que resulta de lo más agradable.
  
  
  
 
  
 
Al principio hay un ascenso algo pronunciado, después un descenso y luego se camina junto al río casi todo el trayecto. Atravesamos también un túnel de piedra y miremos hacia donde miremos vamos contemplando lo espectacular que resulta este paisaje.
  
  
  
 
  
 
Hay una zona en la que se camina por una pasarela de madera y en la que el agua es la protagonista por que cae de todas partes, aunque el agua en este sendero es el hilo conductor de toda la ruta. Debe ser muy agradable también realizar esta excursión en verano.
  
  
  
 
  
 
Cascadas, el agua que se filtra por las rocas, el río, sus pequeños meandros, la verdad es que no sé en qué dirección mirar, es todo espectacular. Me paro contínuamente a  hacer alguna foto y a intentar retener esas vistas en mi retina. ¡Qué belleza!

El camino se ensancha un poco y llegamos a las Cascadas de Kakueta, que se pueden atravesar tanto por su parte trasera, ya que hay una especie de cueva excavada en la roca, como por su parte delantera siguiendo el camino.  A estas alturas el derroche de agua con que nos brinda la naturaleza me tiene fascinada.
  
  
  
 
  
 
  
 
Continuamos por el desfiladero que se vuelve a estrechar y las rocas que forman el camino son más resbaladizas. La vegetación sigue siendo igual de exhuberante, a veces cubre las rocas y los helechos y el musgo abundan. Cruzamos el río por un puente metálico y ahora caminamos por el otro margen del río en dirección a la Grotte du Lac o Cueva del Lago.
   
 
     
 
  
 
  
 
Cuando llegamos está a rebosar y casi pierde todo el encanto, así que emprendemos media vuelta hacia la zona de la cascada. Allí buscamos una roca grande justo al lado del río donde tomar nuestro picnic y descansamos un buen rato sin dejar de escuchar el sonido del agua como música de fondo.

Puede que parezca algo insistente con el tema de agua, pero con la sequía que sufrimos este año es todo un lujo poder disfrutar de escenarios como el de las Gargantas de Kakueta.
  
  
  
 
Es ya media tarde cuando llegamos al aparcamiento y emprendemos camino de vuelta. Son menos de 50 km. los que nos separan de Ochagavía, pero menudos 50 km. La carretera es sinuosa y estrecha y el puerto de Larrau también tiene su áquel, por no hablar de lo rápido y bien que saben conducir algunos cuando lo hacen invadiendo ambos carriles de la carretera. Así que preferimos que no nos alcance la noche y volvemos.

Al día siguiente es el día de vuelta y final de viaje. Nos levantamos y desayunamos tranquilamente, aprovechamos para hacer algunas compras gastronómicas para llevárnoslas como recuerdo de la escapada y partimos hacia Tudela.
  
  
  
 
En Tudela damos una vuelta por el centro, visitamos la Catedral de Santa María y como no, también el mercado de donde me llevo unas borrajas, por mi zona no las encuentro, y unos tomates llamados "feos" que no podían estar más ricos. Ya véis que tipo de souvenirs compro en mis viajes.

Acabamos tomando unos pinchos en el Bar José Luis y ahora sí, volvemos a casa.

Otras crónicas de esta escapada:

Otros posts de excursiones otoñales por la zona:


 Bon Voyage!

3 comentarios :

  1. Respuestas
    1. Espero que te sirvan para disfrutar de una buena escapada.

      B7ssss

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    2. Espero que te sirvan para disfrutar de una buena escapada.

      B7ssss

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