17 abril 2017

48 Horas en A Coruña


 
 
No parecía que habíamos llegado a Galicia. Al menos no se cumplían los tópicos que la definen con días grises y lluviosos.

A Coruña nos recibió con un sol radiante y un cielo de intenso azul, más tópicamente típico del Mediterráneo que acabábamos de dejar y del cuál nos separaban ya mil kilómetros.

Temperatura agradable que invitaba a pasear la ciudad y a descubrirla. No rechazamos esta invitación y en cuanto dejamos el equipaje en la habitación del hotel, nos lanzamos a la calle. Como era mediodía nos fuimos a deleitarnos con el primer Pulpo a feira y la primera empanada de nuestra escapada gallega, esta vez acompañados de unas cervezas gallegas con estrella. No nos defraudó.
 
  

 
 
Después, con tranquilidad nos fuimos hacia la cercana Playa de Riazor. La bonanza del tiempo permitía que hubiera gente tomando el sol. A mí me sorprendió el color del mar, o mejor dicho del oceáno, ya que son las aguas del Atlántico las que bañan esta parte de la costa gallega. Unas aguas turquesas que me recordaron a las caribeñas.

Quizás vuelvan a ser los tópicos, quizás era la época, pero no me esperaba esos colores.

Nos pusimos a andar hacia el norte por el paseo marítimo que recorre Riazor. No eramos los únicos. Mucha gente aprovechaba la soleada tarde para pasear, dar una vuelta en bici o hacer su sesión de running.
 
  
  
 
 
 
Caminábamos, parábamos, nos quedábamos observando las olas. Pasamos por delante del Domus y continuamos por el paseo hasta que llegamos a los alrededores de la Torre de Hércules.
 
  
 
 
La Torre de Hércules es el faro romano más antiguo del mundo que se encuentra en funcionamiento y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2009. Fuente de mitos y leyendas se cuenta que la primera persona que habitó estas tierras cuando fueron libres fue una mujer llamada Crunna que dio nombre a la ciudad. Repito este nombre en mi cabeza como un mantra hasta que acaba convirtiéndose en Coruña.
 
  
 

Su emplazamiento sobre una colina cubierta de verde lo hacen más majestuoso si cabe. Nosotros visitamos su interior, donde se ven los restos romanos y las fases de restauración y evolución de la torre y desde donde se puede acceder a la escalera que nos llevará a lo más alto del faro.
 
  
 
 
234 escalones separan la base del mirador, desde donde se aprecian las mejores vistas de A Coruña y de las rías vecinas. Abajo la Rosa de los vientos, un mosaico circular de 25 metros de diámetro donde se recogen los siete grandes pueblos celtas y los iconos que los representan.
  
 
    
 
 
 
 
 
Tras pasar un buen rato por los alrededores de la torre volvemos hacia el centro de A Coruña, pasando por la Plaza de María Pita donde se encuentra el Ayuntamiento. El resto de la tarde lo pasamos callejeando por el centro, esta noche cenaremos en un sitio que nos han recomendado cerca del hotel y que está lleno de coruñeses, por algo será.
 
  
 
 
En nuestro segundo día en A Coruña decidimos salir de la ciudad. Nos vamos en dirección a Ferrol, ciudad naval por excelencia. El día acompaña y además de pasear por el puerto nos adentramos por las calles comerciales que llevan al centro. No tenía ninguna imagen preconcebida de Ferrol, pero me sorprende gratamente.
 
  
  
 
  
 
 
 
Desde Ferrol ponemos rumbo a Cedeira, municipio de las Rías Altas y puerta de entrada a los acantilados más altos de Europa. Esta villa marinera tiene varias playas de esas con las que la marea juega e igual te ofrece grandes extensiones de arena que luego te retira. Cuando veníamos por la carretera que bordea la costa ya hemos visto alguna.
 
  
  
 
  
 
 
 
Desde Cedeira nos dirigimos al Monasterio de San Andrés de Teixidó. Para ello atravesamos la sierra de La Capelada donde en varias ocasiones podemos parar y disfrutar de las hermosas vistas que ofrecen sus miradores.
 
  
 
 
Llegamos a San Andrés de Teixidó de donde se dice que quien no va de vivo va de muerto, A San Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo, recordando que es punto de obligada peregrinación.

Cuenta la leyenda que San Andrés estaba triste ya que poca gente peregrinaba a su templo en contraposición con el de Santiago Apóstol y pidió ayuda a Dios, quien un día se le apareció y le prometió que todos los mortales visitarían su templo, y los que no lo hicieran de vivos, lo harían reencarnados en un animal, y de ahí el dicho que os he comentado antes.
 
  
 
 
 
 
La realidad es que el entorno es precioso y que las vistas de los acantilados que de allí se obtienen bien merecen, al menos, una visita de vivos.
 
  
  
 
  
 
  
 
 
 
Iniciamos camino de vuelta no sin antes hacer una parada en Betanzos y dar una vuelta por sus empinadas callejuelas para acabar desembocando en la plaza del ayuntamiento donde unas cuantas terrazas nos animan a tomar un café con el sol de la tarde.
 
  
  
 
 
 
Volvemos a A Coruña algo cansados, tengo que reconocer que no hemos parado en todo el día, aún así no nos resistimos a dar un pequeño paseo nocturno y cenar en Adega O Bebedeiro, lugar altamente recomendable si pasas por A Coruña, aunque fuera de la ruta turística y del centro.
 
  
 
 
 
 
Al día siguiente emprendemos ruta hacia Santiago de Compostela, pero nos levantamos temprano y cuando muchos comercios comienzan a abrir y todavía hay pocos visitantes por las calles, nos adentramos en el casco viejo coruñes. Una maravilla pasearlo en esas condiciones, sin gente, casi con una atmósfera mágica.
 
  
  
 
  
 
 
 
Atravesamos sus calles y luego nos dirigimos hacia el Castillo de San Antón, para acabar bordeando el puerto y disfrutar de este regalo de días que A Coruña nos está ofreciendo. Una última mirada a los balcones blancos acristalados de sus casas, parecen filigranas, y emprendemos rumbo a Santiago.
 
  
  
 
  
 
 
 
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  • Hotel Sercotel Blue 4*:  Estuve en una habitación superior exterior. Bien situado, buena relación calidad precio, personal encantador y con detalles de bebida en la habitación y por las tardes. Parking justo en la puerta del hotel a precios razonables.
     
  • Restaurante Casa Rita: Buen sitio para comer o para tapear con raciones contundentes.
     
  • Taberna O Secreto: Amplia carta de platos gallegos, también de vinos, con una buena relación calidad/precio. Frecuentado por coruñeses, se llena pronto.
     
  • Restaurante Adega O Bebedeiro: Restaurante fuera de la ruta turística con materia prima de primera donde poder disfrutar de la gastronomía gallega. Muy recomendable.

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