09 diciembre 2016

Lagos de Ayous - Ruta Circular


 
 
Justo hacía un año que habíamos estado en el Valle de Ossau, Descubriendo el Pirineo Bearnés. Fue el último día de nuestra escapada otoñal y nos enamoró y de qué manera. Nos prometimos a nosotros mismos que volveríamos a conocerlo mejor, a impregnarnos de este paisaje hasta la saciedad, y aquí estábamos. Un año después, volvíamos a adentrarnos en el corazón de este valle, con unas ganas enormes de emborracharnos de naturaleza y preparados para hacer la Ruta Circular de los Lagos de Ayous.

Por que eso es lo que nos pasa a los que vivimos en ciudad y añoramos este tipo de escapadas. Cuando las tenemos a nuestro alcance, no sabemos contenernos y acabamos ebrios de verde y resacosos de montañas y lagos, pero llenos de energía y vitalidad, sin los dolores de cabeza que producen otro tipo de borracheras.


   
 
Esta vez dejamos el coche en aparcamiento que hay junto al Lago de Bious - Artigues. El año anterior y, también, hace un par de días, que estuvimos para hacer una pequeña excursión, aparcamos abajo, pero de esta forma nos evitamos casi 2 km. de cuesta asfaltada.

Llegamos temprano, el tiempo estimado de la excursión es de 5 horas, aunque nosotros siempre le dedicamos más por el tiempo que destinamos a descansar mientras observamos el paisaje y a fotografiar lo que nos rodea. Aún así, el aparcamiento ya tenía bastante ajetreo. Cogimos las mochilas, los bastones y comenzamos a andar por una pista que bordea el Lago Bious-Artigues que este año se encontraba sin agua debido a unas obras que se están acometiendo.

Aparece una bifurcación, nosotros seguimos todo recto por una pista que comienza a subir poco a poco y se adentra en el parque. Comenzamos a sentir la humedad de la vegetación y del riachuelo que la atraviesa, y el sonido de las ramas agitadas por un viento suave y las hojas secas, invaden de paz la atmósfera. Seguimos subiendo, la cuesta cada vez es más empinada.

Tras pasar un pequeño puente de piedra, atacamos un desnivel mucho más severo que nos lleva a una barrera metálica. La atravesamos y nos encontramos ya en la esplanada del Valle de Ossau, donde el año pasado nos recibió galopando aquella manada de caballos. En la crónica del año pasado, Decubriendo el Pirineo Bearnés, el Valle de Ossau, hay más información y mejores fotos, no me perdonaré haberme olvidado la cámara de fotos y estar fotografiando esta maravilla con mi modesto móvil.
 
 
  
  
Desde aquí parten diferentes rutas, nosotros vamos a realizar el Tour de los Lagos de Ayous. Las indicaciones todavía son bastante claras, no ocurre lo mismo durante todo el recorrido, y nos indican que tenemos que dirigirnos hacia la derecha y adentrarnos en el bosque. El sendero está señalizado con marcas rojas y blancas que indican que es un GR-10, aunque en algunos tramos más dudosos podemos encontrar esas montañitas de piedras apiladas que ayudan a elegir el camino. Todo el tramo es en ascenso, pero resulta una gozada caminar entre una vegetación de árboles tan espesa y pisando las hojas.
  
  


La salida del bosque desemboca en una especie de planicie ocupada por un par de cabañas. Es en este espacio donde la mayoría de los senderistas aprovechan para hacer el primer descanso, beber agua y consultar la ruta.
    
  


Si nos damos la vuelta, ahí está, omnipresente en toda la ruta, el Pico Midi d'Ossau, al que nosotros ya habíamos visto desde su otra cara, la española, durante la ruta del primer día de nuestra escapada a los Ibones de Anayet.
 
     


Continuamos la ruta por un sendero que se abre claramente enfrente de nosotros y que va tomando nivel conforme avanzamos y cruzamos zonas de pastos.

 


Después de una subida continuada y constante hacia la izquierda, llegamos al primero de los lagos, el Lago de Roumassot. Hace un sol radiante y allí se está en la gloria o, al menos, más cerca de ella. Lo que sí apreciamos es que hay menos agua por todos lados y en los lagos también se aprecia un nivel más bajo de lo que suele ser habitual.

 


Tomamos unas fotos, observamos, pero no nos detenemos mucho tiempo y seguimos la ruta por el sendero que parte hacia la derecha y que nos lleva hacia una cabaña. Ahora el camino vuelve a subir de manera más pronunciada.

 
     
   

  

Subimos por el camino de cantos rodados y rocoso, dejando a la izquierda la cascada. En un par de ocasiones nos detenemos y volvemos la vista atrás. La estampa del Lago Roumassot es magnífica, yo diría que de postal. Vemos como unos caballos descienden galopando hacia el lago, van a beber. Por unos minutos no nos hemos cruzado con ellos. ¡Que belleza! Esto es embriagarse con la naturaleza.

  
  
   


Seguimos el sendero que ahora da una tregua y es más ancho y menos pronunciado. 
  
Nos encontramos con un pequeño lago, el Lago de Miey, que bordeamos por la derecha siguiendo la senda.
  
   

 


Tras pasar el Lago de Miey, el camino nos lleva al Lago de Gentou, que también bordeamos por la derecha y desde donde vemos, al fondo, el Refugio de Ayous.

 




El Lago de Gentou es más grande y precioso. En él se refleja imponente el Midi d'Ossau, regalándonos otra imagen increíble.

Nosotros seguimos en dirección al refugio. Antes de llegar, nos encontramos con una bifurcación, a la derecha se dirige hacia el Pico d'Ayous, pero nosotros continuamos bordeando el lago hacia el refugio.

Pasamos por delante del refugio. Nos encontramos con un grupo de jubilados franceses reponiendo fuerzas con los que intercambiamos comentarios sobre la ruta. Están en plena forma, esta ruta no es ni sencilla ni corta, y me lleva a pedir un deseo: "Cuando esté jubilada quiero tener la misma forma física que ellos". Realmente, estas son las cosas que tienen valor.
   
 
  
  
  

Tras pasar el refugio, el sendero se convierte en un ascenso en zig-zag. Nos detenemos en varias ocasiones y miramos hacia atrás, el Lago Gentou desde aquí luce en todo su esplendor. Parece que estemos solos, ¿estamos sólos? Ya no vemos a los jubilados franceses.

  
  
 


El sendero en zig zag nos lleva en subida contínua hasta alcanzar el Lago Bersau, el punto más alto de esta ruta.

Es mediodía pero el tiempo ha comenzado a cambiar de manera rápida. El sol se ha escondido, las nubes han comenzado a desplazarse y el paisaje cambia de color convirtiendo a los verdes y grises más dramáticos.

Espero que la lluvia aguante y nos deje terminar la ruta, al menos que lleguemos abajo. 
  
 

  


Reponemos fuerzas sin malgastar demasiados minutos. No nos fiamos del tiempo. El año pasado ya nos pilló una fuerte lluvia al final de una excursión. Y si duro es subir, descender las montañas con suelos resbaladizos y lloviendo no tengo ganas de experimentarlo.

 


Al final del Lago Bersau, bordeándolo por la izquierda, hay un pequeño pico dominado por otro más grande a la izquierda, el Pico Castereau. Este punto es el que marca el descenso.

Ya llevamos un buen rato sin ver indicación alguna, es por ello que nos guiamos por los comentarios de otros senderistas y por lo que hago insistencia en el lugar por donde hay que comenzar  el descenso.

 


Después de varios zig-zags en la senda de bajada, nos encontramos con una bifurcación al nivel de un desprendimiendo de rocas rojizas. Todo recto nos lleva al Col des Moines, nosotros giramos hacia la izquierda, en dirección al Lago Castereau, perfectamente visible desde donde nos encontramos.

 
  

En esta parte de la ruta, y debido a la complejidad del terreno, será muy útil intentar localizar las señalizaciones que otros senderistas han ido dejando en forma de apilamiento de piedras y que indican el mejor camino a seguir.

 


Y que no se diga. Casi a nivel del Lago Castereau encontramos una señalización del GR-10, que sinceramente, ahí sirve de poca ayuda.

 
    
    
    
  
  

Cuando llegamos al nivel del Lago Castereau descansamos unos minutos, a mí las bajadas me matan más que las subidas, y aprovechamos para dar de comer a los peces del lago, que a juzgar por su tamaño, están muy pero que muy bien alimentados.
  
Bordeamos el lago por la derecha y continuamos un severo descenso en zig-zag hacia la Cabaña de la Hosse.
    
 


Comienzo a estar algo cansada de tanto descenso, sobre todo por que aunque el sendero está bien trazado, hay mucha roca y canto rodado y no podemos cometer ningún error a la hora de poner el pie.
  
Quizás sea esta parte de la ruta la que se me hace más interminable. Voy dándole vueltas a este pensamiento cuando por fin divisamos la Cabaña de la Hosse. Nada es eterno.

 



A la altura de la cabaña, seguimos una pista que sale a la izquierda durante unos 100 metros, después tomamos un camino que desciende hacia la derecha.
  
Atravesamos un puente y continuamos por la parte derecha del río hacia la Cabaña de Cap de Pount.
 
  
  

El sendero continua bajando suavemente y bordeando un pequeño cañón, para acabar en una amplia planicie donde nos encontramos de nuevo con la pista que atraviesa el valle.

 
    
   
El resto de la ruta es fácil, basta con atravesar el valle por la pista hasta llegar al punto donde esta mañana habíamos encontrado las señalizaciones con las bifurcaciones hacia las posibles rutas.
  
Ha vuelto a salir el sol, parece que hoy no nos mojaremos, así que nos lo tomamos con calma y reducimos la marcha. 
  
Nos cruzamos con varias vacas que se encuentran pastando o descansando, ajenas a nosotros. Este año no veremos a los caballos cerca.
    
 
       
      



Y llegado al punto de inicio, sólo queda volver por donde hemos venido y dirigirnos hacia el aparcamiento de Bisous - Artigues, no sin antes echarle una última mirada al Midi d'Ossau y despedirnos con un hasta pronto, ya que no será la última vez que vengamos.
  
 



Etapas de este viaje:
Otras rutas por la zona:


 Bon Voyage!




2 comentarios:

  1. Me gusta leerte, porque me imagino haciendo yo la ruta...besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, intento transmitir lo mejor posible con el poco tiempo que tengo.

      B7sss

      Eliminar

Gracias por llegar hasta aquí y dedicar unos minutos a dejarme un comentario, valoro mucho tu opinión. Por cuestiones de tiempo, no responderé a consultas realizadas en mensajes privados.