22 junio 2016

Montanejos y los Estrechos, el Reino del Agua

 
 
 
Apenas faltan unos días para coger unos días de vacaciones y largarnos a la playa, serán pocos días pero los suficientes para desconectar un poco. Ya tengo ganas de que mis pies toquen a diario la arena, de dar largos paseos, de tener mucho tiempo para sumergirme en la lectura, de ... Como siempre, muchas cosas en mente y tan sólo serán unos días.

Mientras tanto hemos disfrutado de un fin de semana de turismo rural. Mayo, incluso algo de junio, han sido demasiado activos a todos los niveles y decidimos hacer un breve paréntesis. Buscábamos tranquilidad, naturaleza, agua, verde y ... senderos por donde perdernos y allá que nos fuimos, a Montanejos y los Estrechos, el Reino del Agua.

  

 

  
A tan sólo 90 km. de Valencia, en el interior de Castellón, se encuentra esta población conocida por su balneario y por sus aguas. Este fin de semana había amenaza de lluvia pero nos daba igual, pensábamos que sería todavía mejor excusa para disfruta de sus piscinas y de sus tratamientos termales, pero no ha llovido, todo lo contrario, lucía un sol radiante y hacía mucho calor. Pero como ya nos habíamos hecho a la idea, no por ello dejamos de disfrutar de sus aguas y de sus tratamientos. ¡Qué bien comenzaba la escapada!

Coincidía que ese fin de semana un mercadillo ocupaba el centro de Montanejos dando a conocer los productos de la zona, con lo que había mucha animación. A nuestra llegada, nos fuimos a comer en una de las terrazas muy cerca de la Iglesia mientras que repasábamos el plano del pueblo para organizar que haríamos esa tarde.

  

 
Justo enfrente de la Iglesia, dedicada a Santiago Ápostol, se puede apreciar la Torre Árabe, una torre defensiva de planta circular que se encuentra integrada en la fachada del antiguo Palacio de los Condes de Vallterra.

  

 
Si seguimos por esa calle y descendemos, llegamos al antiguo Puente-acueducto de San José. Construidos  a principios del s. XIX sobre el río Montán, por una parte daba continuidad al camino que venía de Valencia y por otra, servía para flanquear una antigua acequia. Se llama puente-acueducto por que en su interior circula una pequeña acequia con agua.

  

 
Atravesando el puente, del otro lado sale una senda que nos conduce al Castillo y que es también una buena opción de paseo, pero teniendo en cuenta el calor que hace esa tarde, preferimos dirigirnos hacia el paseo que recorre en paralelo el río Mijares.

  

 
El río forma pequeñas playas y piscinas que la gente en estas fechas aprovecha para refrescarse. Pasear por allí es muy agradable, la abundante vegetación y el agua hace que la brisa sea fresca. Así que poco a poco, y sin darnos cuenta, llegamos a la Fuente de los Baños. Pero el recorrido completo hasta los Estrechos, lo haremos a la mañana siguiente.
  
 
   
 

 
La ruta de los Estrechos tiene poco más de 7 km. aunque todo depende de lo que la vayamos alargando, si nos vamos saliendo del camino, como nosotros hicimos, nos lleva un poco más. Puede ser una ruta circular, podemos hacer la ida por la parte que transcurre justo al lado del río  y luego volver por la parte que queda más cerca de la carretera. Nosotros, esta segunda opción la llegamos a valorar, pero una vez in situ decidimos volver por donde habíamos venido.

Al día siguiente iniciamos el recorrido en el paseo que discurre en paralelo al río y al que se accede en un desvío que hay a la altura del Balneario. Es pronto, pero es domingo, y a esas horas ya comienza a haber gente que se dirige a pasar su día de "playa". El cielo está completamente despejado y el sol calienta lo suyo, seguro que apetece bañarse.

  

 
Nosotros volvemos a recorrer el camino que la tarde anterior  hicimos hasta la Fuente Los Baños, da gusto caminar por esa zona, nunca la hubiera imaginado con tanta vegetación . A la altura en la que el río Maimona se une al Mijares hay una bifurcación del camino, pero nosotros seguimos todo recto. A pocos metros, al pasar por debajo del Puente Nuevo, vemos un parking con autocaravanas y algunas familias que llegan hasta aquí en coche para pasar su domingo al lado del agua. Presiento que hoy esto se va a llenar. Nosotros continuamos.

  

 
Volvemos a atravesar pequeñas piscinas que forma el río, algunas con grandes carpas que se pueden observar perfectamente por que el agua no puede estar más cristalina.

   

 
Y casi sin darnos cuenta nos encontramos en los alrededores de la Fuente Los Baños. El nombre le viene por que aquí se encontraron unos antiguos baños árabes, los baños que el rey árabe Abud Zayd mandó construir para sus favoritas. Y es que ya entonces se conocían las propiedades de estas aguas que se mantienen durante todo el año a 25ºC.

  

 
Al fondo, contemplamos el Desfiladero de Chillapájaros, donde el Mijares encajonado entre paredes verticales coronadas de pinos, transcurre en silencio, un silencio que sólo rompen los bañistas. Y a mí que los lugares en mi cabeza se enlazan como si fueran cerezas y que una me lleva a la otra, por un instante, corto, pero por un instante, este desfiladero me hizo pensar en el desfiladero de Petra, por aquel también pasó el agua, aunque sólo por la acequia.

  



 
Visitamos la fuente, tomamos fotos en todas direcciones, vemos como siguen llegando familias a pasar su domingo playero, esto hoy se va a llenar, y nosotros seguimos la dirección que nos lleva hasta la Presa de Cirat.

  

 
De momento se acaba el agua, la ruta deja de lado el paseo junto al río, toca subir un buen rato por una estrecha senda. Se nota el calor, tanto por el esfuerzo como por que el agua nos queda más lejos. Caminamos entre los pinos, no es difícil seguir la senda, y llegamos hasta una indicación que nos hace desviarnos unos metros, el Abrigo de Rufino.

  

 
El Abrigo de Rufino no es más que una pequeña cueva  que se utilizaba para guardar ganado, pero ya que estábamos allí había que verla. Después deshacemos nuestros pasos y seguimos en dirección a la Presa de Cirat.

  

 
En otras épocas del año la presa tiene mucha agua y recomiendan llevar chubasquero ya que al abrir las compuertas salpica bastante. Hoy no nos mojamos ni de casualidad, con lo bien que nos hubiera venido.

Las vistas que de las paredes de los  Estrechos se observan desde la presa son una maravilla y me recuerda a otro lugar. ¡Qué manía! Comento que me recuerda al Cañon del Sumidero, pero sin cocodrilos, claro. Si os queda la duda, pinchar el enlace y ya me contaréis vosotros.

  
  
 
  
 
Aunque la ruta sugiere que atravesemos la presa, ahora no la cruzamos, sino que seguimos andando por la derecha. La vegetación es más espesa, sentimos el agua más cerca y también oímos a los que están escalando las paredes del Estrecho, ¡qué valor y qué fortaleza!.

  

 
Pasamos un pequeño túnel y caminamos hasta que el camino se acaba y se convierte en agua o pared vertical, así que retrocedemos sobre nuestros pasos hasta la presa. Ahora sí, la cruzamos y subimos las escaleras que de allí parten y que llevan a la carretera. La idea es hacer la ruta circular, pero una vez en la carretera y al ser domingo, hay bastante tráfico y es muy estrecha, por lo que no nos convence ese regreso y volvemos a descender por las escaleras hasta la presa y regresamos por el mismo camino que habíamos venido. Mucho más agradable y con mucha más agua.

  

 

 
Llegamos a Montanejos a la hora del aperitivo, hace mucho calor, así que nos sentamos en la terraza que hay junto al río, River Club, y que ocupa justo la parte trasera del Hotel Rosaleda del Mijares. ¡Qué bien se está!

Se está tan bien que tomamos el aperitivo y nos quedamos a comer. Estar junto al río resulta de lo más agradable y es una buena forma de finalizar este fin de semana de agua y senderismo.


Bon Voyage!




2 comentarios:

  1. Con lo cerquita que lo tenemos y nunca he estado en Montanejos, es un sitio bonito por tus fotos. A tenerlo en cuenta para escapada tranquila y corta. Besos

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    1. Lo mismo me pasaba a mí, que todavía no conocía la zona. La ruta es de las fáciles, así que cuando apriete menos el calor ¡es el momento!

      B7ssss

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