23 mayo 2014

Bath: Termas Romanas y el elegante Restaurante The Pump Room



 
En Bristol: Por la Orilla del Río Avon hasta el Puente Colgante de Clifton os he contado nuestro primer día de viaje por el Sudoeste de Inglaterra. Escogimos Bristol como punto de partida y base de nuestras operaciones porque está muy bien comunicado con el resto de lugares que queríamos visitar, entre ellos la bella ciudad de Bath, con sus Termas Romanas y el elegante Restaurante The Pump Room.

Situada apenas a 15 min. en tren de Bristol, es una de las ciudades inglesas más bellas, de visita obligada si estáis por la zona, no en vano ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Personalmente, quedé fascinada por ella desde que salí de la estación. Todas las calles tienen su encanto. En ellas predominan los edificios de arquitectura georgiana, con ese aire tan "british" que a todos gusta, alguno de ellos convertidos en museos o casas visitables, como la de la escritora Jane Austen, famosa por novelas como Orgullo y Prejuicio o Sentido y Sensibilidad. Si pensáis en esas novelas, ambas llevadas al cine, pensáis en Bath, así es esta preciosa ciudad.
  


 
Es un placer pasear por sus calles repletas de pequeñas tiendas de exquisita decoración, pero sin lugar a dudas, la estrella de Bath son sus Termas Romanas. Situadas justo enfrente de la Catedral, impresiona imaginar el gran complejo termal que debió suponer en la época.
   
   

 
Nosotros realizamos la visita con una audioguía, lo cuál es de lo más recomendable ya que hace que nos fijemos en detalles que de otra forma pasaríamos por alto, y además, con las explicaciones consigue transportarnos a la época. Confieso ser una apasionada del arte y la arquitectura romana, y disfruté un montón. Había momentos que era como un viaje en el tiempo. Tiene gracia, un viaje dentro de otro viaje.

Las aguas termales provienen de las colinas de Mendip Hills y alcanzan una temperatura de 46ºC, así que no es difícil ver las piscinas humeantes o el agua burbujeando.

  

 
Fueron los celtas quienes dedicaron este santuario termal a la diosa Sulis, pero tras la conquista romana de Britania, los romanos construyeron el templo entre el siglo I y V después de Cristo y lo dedicaron a Minerva. Fue en esa época cuando lució todo su esplendor.

Con el tiempo, los baños se han visto sometidos a diferentes reconstrucciones y remodelaciones pero pudimos visitar el Manantial Sagrado, el templo, el Gran Baño Romano así como las diferentes salas de aguas calientes, frías, curativas y vestuarios.

  

 
Después de dos horas de visita, que se me pasaron sin sentir, llegamos a una fuente donde pudimos probar el agua que tantas propiedades curativas se le estimaban. Recordando la experiencia de la cata de aguas en Karlovy Vary, en la República Checa, probé sólo un traguito y mis sospechas se confirmaron. El agua no sé si tendrá propiedades milagrosas pero su sabor resultaba algo desagradable.

Salimos atravesando The Pump Room, traducido al castellano como Sala de Pompas, donde hay una fuente de donde se extrae el agua termal para su consumo. Este bello salón es desde hace 200 años lugar de reunión social, Jane Austen lo dejo reflejado en más de una ocasión en sus novelas, y uno de los lugares recomendados donde tomar el té o comer. Nosotros decidimos tomar allí nuestro almuerzo, pero como era algo pronto, continuamos con nuestra visita de Bath.

Al salir de las termas nos fuimos hacia The Circus una gran plaza circular de arquitectura georgiana y actualmente habitada por profesionales de alto standing. Sin lugar a dudas, esta es la zona más señorial de Bath.

  
 
 
Desde The Circus y tomando la calle de la izquierda, nos  acercamos al cercano Royal Crescent, un conjunto de 32 lujosas viviendas, situadas sobre una colina con vistas al Royal Victoria Park, y cuya fachada forma una elipse. El número 1 de estas viviendas se puede visitar, y conserva la decoración original del s. XVIII. Algo cansados y con muchas cosas pendientes, decidimos obviar esta visita y descansar un rato tumbados en la hierba del Royal Victoria Park.

  

 
¡Qué cansancio y qué hambre! ¿Qué tal si volvemos al centro a comer?

Nos dirigimos a The Pump Room Restaurant, situado en el edificio de las Termas Romanas, es uno de los lugares más elegantes de Bath, y a nosotros nos apetecía probar la cocina británica moderna, en un ambiente, sin lugar a dudas, muy "british".

  

 
Un amplio salón de techos altísimos, con una atención exquisita y un ambiente de lo más agradable. Nos dan una mesa casi al lado del pianista y el almuerzo se convierte en una grata experiencia por todos los factores: ubicación, ambiente, servicio y una deliciosa cocina británica. Atrás quedó la "salsa marrón" de la que me quejaba en Bristol: Por la Orilla del Río Avon hasta el Puente Colgante de Clifton.



 
Para el almuerzo elegimos, como Entradas
  • Parfait de Hígado de pato con Brioche tostado y Chutney de Cebolla Morada y 
  • Pimiento Rojo asado con Ensalada de Brotes y Tomates y Anchoas marinados con aliño balsámico.
Como plato principal ambos elegimos Pechuga de Pollo asada y confitada con Puré de Zanahoria, Patatas asadas al tomillo y salsa de champiñones. 
  
Acompañamos la comida con un Syrah francés, en la carta había vinos franceses e italianos, pero los españoles brillaban por su ausencia, algún fallo había que encontrar.
  

 
El punto dulce lo pusieron los postres: Un Nido de Merengue con Crema de Vainilla y Moras Silvestres y una Crème Brulée de Limón con Shortbread de mantequilla.

Almuerzo delicioso, reconfortante y agradable, tanto que retrasamos un buen rato nuestra partida y casi acabamos empalmando con la hora del té, cosa que no me hubiera importado por que, a juzgar por lo que pudimos ver, debía ser todo un placer.

  

 
Salimos de The Pump Room con una sonrisa de felicidad y satisfacción, el día no podía estar saliendo más redondo, y como lucía un sol radiante nos fuimos dando un tranquilo paseo hacia el río Avon y el parque.

  

 
Desde allí se obtienen las mejores vistas del Pulteney Bridge, otra gran muestra de arquitectura georgiana y que recuerda a puentes como el Rialto en Venecia y el Vecchio en Florencia, todos ellos ocupados por pequeñas tiendas.

  

 
Acabamos cruzando el puente, por supuesto, y dando una vuelta por la otra orilla del río Avon. Un descanso en un banco, disfrutando del paisaje, del agradable ambiente, simplemente observando la gente pasar, muchos, turistas como nosotros.

 

  
Otro paseo deshaciendo nuestros pasos hasta salir del parque, de nuevo hacia la catedral, donde hacemos una visita relámpago, pues está cayendo la tarde y es hora de regresar a Bristol, no sin antes pasar por un supermercado a ver qué souvenir culinario me llevo a casa esta vez, ya me váis conociendo.

  

 
Mañana saldremos hacia Salisbury, a visitar el círculo mágico de Stonehenge. ¿Alguien se viene?


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6 comentarios :

  1. Madre mía, que maravilla!! Me imagino cuanto habrás disfrutado... Muchas gracias por compartir tus experiencias. Un besote guapa!!

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    1. Síiii Esperanza, ya sabes que estas escapadas son mi perdición!!!!

      Gracias a ti por pasarte, B7ssss y disfruta del fin de semana!!

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  2. Qué maravilla!!! Lo de las termas me ha recordado a Estambul. Y oye, el restaurante qué pasada, no?? Sólo os faltaban los trajes de época :)
    besos

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    1. Muchas gracias Aisha, tiene algo de parecido aunque éstas son más grandes y puedes visitar gran parte del antiguo complejo termal.

      El resultado toda una experiencia, nosotros almorzamos pero viendo todo lo que tenían preparado para la hora del té ¡ a la próxima repetimos!

      B7sss

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  3. LuiaE

    Después de este "post" no me cabe ninguna duda de que es un viaje que tengo que hacer. Ya he empezado a ver posibles fechas.

    El restaurante muy bien y el paseo perfecto. Parece que el tiempo os acompañó.

    Un beso

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    1. Lucía, espera que aún hay más, en breve la 3ª parte y ¡viaje completo!

      En Gran Bretaña nunca se sabe, a nosotros el tiempo nos acompañó pero una semana antes había estado lloviendo todo el rato.

      B7sss

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