31 octubre 2013

72 horas para saborear París


72 horas para saborear París. Seguramente sabrán a poco, pero era el tiempo con el que contábamos y estábamos dispuestas a sacarle el máximo partido.
  
Dos años ya desde la última Escapada "sólo chicas" a Londres, es de imaginar que esperábamos la llegada de este largo fin de semana como los niños esperan que suene la sirena para salir al recreo. Sin grandes pretensiones, sólo las de pasear por París hasta que no pudiéramos más y pasarlo bien.
  
Todo estaba preparado desde antes del verano. Hotel en el 9éme Arrondissement, vuelos low-cost y maletas ligeras, con escaso equipaje, que nos permitan desplazarnos rápidamente en metro hacía París.
  
Recién llegadas, esa misma noche, salimos a dejarnos acariciar por los aires parisinos. Los grandes
bulevares estaban muy animados a pesar de ser jueves. Apetecía vagabundear un rato y tomar un primer contacto con la ciudad.
  
A la mañana siguiente París amanece gris, pero con una temperatura agradable para pasear. Comenzamos a "saborear" París con una de mis rutas preferidas. Nos dirigimos hacia el Palais Royal. Siempre que paso por esta zona me llaman la atención las polémicas columnas de Buren, con sus rayas blancas y negras. La verdad es que a mi no me disgustan, pero no sé que le parecerían a Richelieu si levantara la cabeza.

  
Justo al lado está la Comédie Française y su dramática estación de metro decorada como una corona. Unas terrazas en la Place Colette invitan a sentarse, pero es demasiado pronto para realizar la primera parada, así que cruzamos la rue Rivoli y atravesamos el Louvre.

  
Los alrededores de la Pirámide de cristal están llenos de gente que toma fotos o hace cola para visitar el museo. Imposible entrar, perderíamos demasiado tiempo.
  
Seguimos andando hasta el río aunque sin cruzarlo, nos quedamos en la Rive Droite. De camino, curioseamos algunos de los quioscos de los bouquinistes. Esta vez no encuentro nada que llame mi atención. 

  
A la altura del Pont des Arts es desde donde se pueden obtener las mejores fotos de Nôtre-Dame y l'Île de Saint-Louis.
  

Y si vamos con nuestra pareja y queremos dejar prueba de nuestro amor, podemos buscar un huequecito en la barandilla del puente para poner nuestro candado. ¡Debe haber miles!

  
Cruzamos el Sena a la altura de la Conciergerie y nos damos una vuelta por el Mercado de las Flores que está justo al lado de Nôtre-Dame. Allí, en los alrededores de la catedral, es buena idea descansar unos minutos antes de continuar nuestra ruta hacia l'Île de Saint-Louis.
  

Ya lo comenté en mi anterior post París .. cuando menos te lo esperas, este trocito de París es uno de mis preferidos. Un remanso de paz con agradables terrazas y tiendas gourmet.

  
Tras atravesar l'Île de Saint-Louis nos dirigimos hacia la Bastilla, lugar emblemático donde cambió la historia de Francia y donde ahora sólo queda una columna conmemorativa, la columna de Julio.

  
¿Cuántos kilómetros llevamos? No lo sé, unos cuantos. Llega el "momento parada" para reponer fuerzas y "saborear" literalmente París.
  
Entre la Bastilla y la Place des Vosges se encuentra Chez Janou. Un pequeño y encantador  restaurante retirado lo justo de las grandes avenidas para asegurarnos algo de tranquilidad. Apenas frecuentado por turistas, cuando nosotras estuvimos eramos las únicas, se puede comer y cenar tanto a la carta como eligiendo una de sus opciones "Menu Formule" a un precio más que razonable para ser París.

  
Ya está incluido en mi agenda, tanto por méritos propios como por el barrio donde se encuentra, Le Marais, uno de mis preferidos.

  
Comimos de maravilla, yo diría que más de la cuenta para poder continuar después el paseo. Velouté de Zanahoria y Comino, Quiche de frutos de mar, Blanquette de Veau o Filete de Pescado a la albahaca y Gratinado de Calabacines, fueron algunos de los platos elegidos.
  

Tras nuestro paso por Chez Janou nos acercamos a la Place des Vosges. ¡Qué preciosa está a estas alturas del otoño!


En uno de los rincones de la plaza está la casa de Victor Hugo. Merece la pena que le dediquemos unos minutos, además, su visita es gratuita.
   
  
Desde aquí sólo hay que adentrarse un poco más en el Marais y el Museo Carnavalet saldrá a nuestro encuentro. Museo ecléctico donde los haya. Merece la pena visitar su jardín, aunque esta vez no fue posible ya que estaban de obras. Por cierto, la visita al museo es gratuita, no sus exposiciones temporales.
  
Comenzó a llover y, mientras escampaba, decidimos tomar el metro hasta Montmartre. Primera vez que utilizo el funicular para llegar al Sacre-Coeur. ¡Siempre tiene que haber una primera vez para todo!. Aunque, personalmente, recomiendo subirlo poco a poco, por las escaleras centrales. Escenario perfecto para ir tomando fotos tanto de la basílica como del París que vamos dejando a nuestros pies.

  
Una vez arriba, visita al Sacre-Coeur y paseo por el corazón de Montmartre. ¡Horror! La Place du Tertre está invadia por las terrazas de los cafés y restaurantes de los alrededores, han desaparecido los pintores. Sí, ya sé, los pintores estaban allí para los turistas, pero para mí, esta zona acaba de perder gran parte de su encanto.
  
 
Media tarde, momento de realizar un pequeño descanso en una de las terrazas antes de "dejarnos caer" de nuevo hacia París.
  
Para cenar teníamos previsto ir al Bouillon Chartier, que no admite reservas. Cuando llegamos podemos comprobar que no somos las únicas que hemos tenido la feliz idea, ¡hay una cola enorme de gente esperando! Conscientes de que pasará mucho más de una hora antes de obtener mesa, decidimimos que el Plan A es inviable, pasemos al Plan B.
  
El Plan B es un pequeño restaurante, cerca del hotel, Caramel Sarrasin, donde hacen ensaladas, crêpes y galettes. Afortunadamente tenemos mesa, estamos de suerte porque es viernes, hora de cenar y las calles están llenas de gente con las mismas pretensiones que nosotras.
   
  
La decisión de cenar aquí ha sido acertada. Las galettes estaban crujientes y ricas, y el crêpe de chocolate, Mmmmm, delicioso. ¡Otra dirección a tener en cuenta!
  
Intenso nuestro primer día en París. No sé ni la de kilómetros que hemos recorrido, pero pasear París, vagabundearlo, es la mejor forma de quedarnos con todo su sabor.
  
El sábado también amanece gris aunque luego nos dejará ver el sol. Nuestra ruta de hoy comienza en los Inválidos.
   
  
Hace "añísimos" que no volvía a este lugar. Lo recordaba de grandes dimensiones y amplias avenidas ¡Es descomunal! 

Tras la visita nos encaminamos hacia la Torre Eiffel, mi monumento preferido de París. Me encanta verla asomar poco a poco entre los edificios. Sencilla pero elegante, discreta pero majestuosa.
     
  
Como siempre, las grandes colas de futuros visitantes invaden la esplanada.
   
  
El sol brilla, ¡Qué bonito está el Sena! Y cómo lucen los puentes sobre el río.
  
Lo cruzamos en dirección hacia el Arco del Triunfo. De camino el Marché Président Wilson, entre la rue Debrousse et la Place d'Iéna, sale a nuestro encuentro.¡Será que no nos gusta un mercado!
  
 
Se celebra los miércoles y los sábados por la mañana ¡Ideal para el tentempié de mediodía! Nada más comenzar a visitarlo, se desatan nuestros sentidos: los ojos se nos van detrás de los mostradores de queso, de frutas o de viandas y conforme nos adentramos, deliciosos aromas despiertan la atención de nuestro olfato y hacen que nuestras glándulas salivales comiencen a funcionar.
   
  
Platos típicos preparados para llevar, dulces, carnes asadas, ostras y hasta un puesto de comida libanesa que hace que nos comamos un bocadillo de pan de pita con tabulé, hummus, queso feta y carne, tan rico que todavía nos estamos relamiendo.
  
A partir de este día, Marché Président Wilson, queda anotado en mi agenda para futuras visitas a París.
   
   
Proseguimos nuestro paseo hacia el Arco del Triunfo para luego descender por los Campos Elíseos hasta el Grand Palais y el Petit Palais. Visita a este último y momento ¿Cuántos kilómetros llevamos? o lo que es lo mismo, necesitamos urgente una parada para descansar y aprovechar para comer.
  
 
Decidimos coger el metro y dirigirnos hacia el Barrio Latino. Cuando llegamos, las calles están abarrotadas. Damos una vuelta por ver el ambiente pero decidimos comer en Le Marmiton de Lutèce, ya os hablé de él en mi anterior post sobre París. El interior es confortable, menos abarrotado de turistas que la mayoría de restaurantes de la zona, y la carta es amplia.
  
 
Con una buena comida y una agradable sobremesa, nos quedamos como nuevas, listas para seguir "saboreando" París. Nos hemos librado de un buen chaparrón mientras comíamos, ahora ya está dejando de llover. Nos dirigimos hacia la Sorbona y luego al Panteón. Esta zona está muy animada y me gusta el ambiente que tiene, algo menos turístico que el Barrio Latino.
  
 
Casi enfrente tenemos los Jardines de Luxemburgo. Preciosos. Una buena opción de disfrutarlos es comprar un bocadillo a mediodía y sentarnos en una de las sillas de los jardines a comer. Nosotras ya hemos comido, así que los atravesamos para dirigirnos a la Iglesia de Saint-Sulpice.
  
 
Sábado, París, cuatro chicas ... ¡aquí falta algo! ¡Las compras! 

Cogemos el metro y nos vamos a dar una vuelta a Galerías Lafayette. No hace falta decir que estaba a reventar, no cabía ni un alfiler. Pero merece la pena por que su interior, sobre todo la cúpula, es precioso. Damos una vuelta rápida y una visita rápida al supermercado Gourmet para comprar unas latas de Rillettes, Speculoos y algún capricho más que se me cruza por las estanterías. Salimos de allí cuando nos echan por que van a cerrar.
  
 
Y es entonces cuando nos damos cuenta que estamos muy cansadas.

El hotel está a menos de 10 minutos, pero con las horas que son decidimos cenar algo antes de volver exhaustas al hotel. Como es sábado están todos los sitios llenos de gente. Nos pasamos por un restaurante libanés que la noche anterior nos llamó la atención, Restaurant Sannine, con la suerte de que justo cuando llegamos se libera una mesa. Decidido, nuestros pies eligen, ¡Nos quedamos! Pedimos unos cuantos platos para compartir y así probar un poco de todo. El resultado es una cena aceptable y a buen precio.
  
 
¡Domingo! Amanece como el resto de días, gris. Habíamos dejado para hoy el Museo d'Orsay por que estaba previsto que lloviera. Como no cae ni una gota, comenzamos la ruta a pie. Primero nos dirigimos hacia la Ópera y de allí, por la rue de la Paix, a la Place Vendôme.
  

Pocos metros más allá tenemos las Tullerías y la Place de la Concorde, desde donde, si nos giramos, podemos ver la Madeleine.

 
Cruzamos el puente, ya estamos en la Rive Gauche, ahora a pasear hasta el Museo d'Orsay.
  
 
El Museo d'Orsay ocupa el recinto de lo que fue la antigua estación, un elegante edificio que merece la pena visitar, y que ahora alberga obras del s. XIX, y en especial de los impresionistas.
  
 
  
Cuando salimos ya es mediodía, poco tiempo nos queda ya para "saborear" París. Comemos en una pizzeria napolitana que hay en el Marché de Saint Germain des Prés, la Terrazza Saint Germain. Las pizzas son grandes y muy ricas, no es una pizzería más.

Después, un paseo por la zona que continuamos por el Hôtel de Ville y que se alarga hasta el Centro Pompidou, donde no nos queda otra que poner punto y final de nuestra visita y regresar al hotel a recoger el equipaje.
  
 
Ya han pasado las 72 horas, como si fuéramos Cenicientas nuestra "carroza" de fin de semana está a punto de convertirse en calabaza, llega el momento de despedirse de París, pero que nos quiten lo bailao saboreado.
  
 
 Au Revoir Paris!
   



20 comentarios :

  1. Que voy a decir, lo he vivido en primera persona y ahora con tu reportaje aún parece mejor...
    ¿para cuanto el próximo?

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    1. Me has quitado la pregunta de la boca .... con lo que nos cuesta, creo que deberíamos ir hablando de ello ¡YA!

      B7sssss y buen fin de semana largo ¡otro fin de semana de 72 horas!

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  2. Con este artículo ya tengo ganas de llegar el jueves a París y empezar a "saborearlo". Yo tendré 96 horas, pero creo que me pasará como a vosotras, que me parecerá intenso pero corto. Me alegro de que lo pasaseis tan bien.

    besos

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    1. Siempre parece corto, pero con 96 horas ¡disfrutarás más, al menos durante más tiempo!
      Pasatelo bien y espero que París te enamore tanto como a mí.

      B7sss

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    3. Me ha encantado!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  4. ¡¡¡¡ Magnífico y bien documentado reportaje !!!!

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    1. Muchas gracias Anónimo (2) ;-) Espero que te sirva de ayuda para próximas visitas.

      B7sss

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  5. fantástica crónica, me ha encantado tanto "casi" como París, gracias, bsss

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    1. Gracias Marga!!! Coincido contigo, nada puede ser mejor que el París real ;-) ¡A mi me tiene pillada!

      B7ssss

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    1. Julia no sabes como te comprendo. Je l'adore!!!!

      B7sss

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  7. Me encantan los blogs que aunan gastronomía y viajes. Además recientemente (relativamente) hice mi primera visita a Paris, y me enamoró. (Y eso que nunca me había llamado la atención, pero comprendí cual es el encanto que atrapa a los que la visitan.

    Un saludo desde El Caldero de Nimuë

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    1. Gracias!! He de reconocer que viajar y gastronomía, las gastroescapadas, como yo las llamo son un placer para mi, aunque no siempre se puede.
      París te va enganchando conforme lo conoces, cada vez más. A mi me pasa que cuanto más voy, más ganas tengo de volver. Me vuelvo con un puñado de sitios nuevos y una lista más grande de sitios pendientes donde ir .... No acabaré nunca.

      B7ssss y muchas gracias de nuevo, me paso por tu blog!

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  8. LuciaE
    Perfecta guía para próximas visitas a París. Espero poder usarla cuanto antes. No se pueden desperdiciar ocasiones y menos a París que siempre apetece visitar sean pocas o muchas horas.

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    1. Gracias Lucía!

      Toma nota de este puñado de direcciones, seguro que alguna te vendrá bien cuando vayas a París. Y como tú dices .... en París nunca se desperdicia ni un minuto!

      B7sss

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  9. Ya veo que lo has pasado genial Carmen, me alegro por ti. Gracias por tu hermosa y completa guía, ya la he guardado, que es mejor que las que intentan promocionar Paris. Seguro que si te falla tu actual trabajo te puedes dedicar a promocionar turismo. Ojalá pueda algún día volver a Paris, en tal caso tendré en cuenta todo lo que hay en tu precioso reportaje y que no pude ver la primera vez, como tu bien dices siempre parece poco tiempo para saborear Paris. ¡OJALÁ PUEDA SER!. Un beso.

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    1. Gracias Caty! Ya conoces mi debilidad por París, además siempre intento conocer sitios nuevos y que sean asequibles... aunque no siempre se puede.
      Seguro que llegará el momento de volver a París, ya verás y aunque estés muchos días ¡¡¡te sabrán a poco!!

      B7ssss guapa!

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