12 octubre 2012

Arribes del Duero: La Magia de un Río


Estamos en otoño, una estación espectacular para hacer escapadas y disfrutar de la naturaleza, y de los colores con los que nos obsequia esta época. Además, son unos meses con algún día festivo que seguro que habrá algún afortunad@ que podrá convertir en puente o acueducto
¡Cómo se agradecen!
  
Es por eso que quiero compartir con vosotr@s esta escapada que realicé al principio de la primavera: si te gusta la naturaleza, el senderismo, la gastronomía y te apecete desconectar unos días ¡no te pierdas lo que voy a contar!
   
El Duero tiene un recorrido similar al de la letra Z invertida.

Por España se desplaza de este a oeste, dibujando la Ribera del Duero y dejando un rastro enológico de gran calidad. A pocos kilómetros de Zamora inicia su camino hacia el sur, un descenso que sirve de frontera natural entre España y Portugal y que dura poco más de 100km, pero que da lugar a un parque natural impresionante. A continuación, vuelve a desplazarse hacia el oeste, ya por tierras portuguesas, en busca de la ciudad de Oporto, donde desembocará.

De este río conocía yo su parte española, la Ribera del Duero, y la parte portuguesa, Oporto. Faltaba por conocer su parte central: Los Arribes del Duero.


La parte española de este Parque Natural se sitúa entre dos provincias, Salamanca y Zamora. Nosotros elegimos como base desde donde realizar todas las visitas Fermoselle, un pueblecito encantador ubicado en pleno parque natural, en la parte central.
  
Hermosas vistas del Valle del Águila (Valdaguia), junto a la ermita de San Joâo, en los alrededores de Aldeia Nova, Portugal.
Desde allí nos desplazamos primero hacia Miranda do Douro, desde donde salen los cruceros que navegan por aguas internacionales y que dejan a un lado Portugal y al otro la provincia de Zamora.

El crucero lo realizamos por la tarde, así que la mañana la empleamos en dar un paseo hacia Aldeia Nova  cerca de Miranda do Douro y desde allí hacia la Ermita de San José, desde donde se divisan, en mi opinión, las mejores vistas.

Los Arribes del Duero desde Miranda do Douro, Portugal.
La naturaleza en la zona es impresionante y a pesar de que el día nos salió nublado, frío y con algo de lluvia, disfrutamos muchísimo de todo lo que encontramos. Sin lugar a dudas una zona poco conocida para la riqueza y belleza que guarda.

Como teníamos tiempo hasta la tarde, volvímos a cruzar la frontera en dirección Zamora y seguimos la ruta por la carretera de Bermillo de Sayago y Pino. Así, nos adentramos en pleno corazón de los Arribes zamoranos. Tras pasar Pino nos encontramos con el Puente de Requejo, de 1914 y que recuerda a las contrucciones de Eiffel. Resulta espectacular tanto atravesarlo como verlo allí suspendido.

Paramos el coche cuando pudimos y disfrutamos de las vistas y el puente. Después deshicimos el camino en dirección a Pino.

Navegando por aguas internacionales.
La mañana nos cundió muchísimo. Había pocos turistas y poco tráfico y las distancias son bastante cortas.

En Pino, a escasos kilómetros del Puente de Requejo, paramos y paseamos por una de las rutas que llevábamos resaltadas. El tiempo estaba cambiando y dudábamos si nos iba a dar tregua suficiente para pasear durante un buen rato. Impresionaban esos grises azulados del cielo y las nubes en contraste con los verdes de las encinas. Éstas, cubiertas de una especie de fino liquen, a veces, parecían árboles fantasmas. 
 
Algo que me llamó mucho la atención fueron los cierres. La especie de barrera formada con piedras entre las diferentes parcelas y que guardan curiosas formas. Se mantenían sin ningún tipo de material que permita su adhesión, simplemente engarzadas.


Paredes de piedra o Cortinas o Cierres
Al día siguiente era el turno de los Arribes salmantinos. Embarcamos en la Playa del Rostro y navegamos en un barco catamarán hasta las inmediaciones de la presa de Aldeadávila.
Durante el recorrido las vistas son, una vez más, increíblemente bellas.

La parte salmantina de los Arribes del Duero
Tras el paseo en barco, recorrimos la ruta desde arriba. Seguimos un pequeño sendero que nos dirigía hacia el Picón de Felipe desde donde se pueden obtener unas vistas de los arribes verdaramente impresionantes, ¡ah! no aptas para aquellos que sufran de vértigo.

Por si sóis algo "correcaminos" como nosotros, os aclararé que para llegar al mirador de Picón de Felipe nosotros fuimos en coche hasta el Merendero del Llano de la Bodega y desde allí, es de donde parte un pequeño sendero de aproximadamente kilómetro y medio.
 
El mirador se encuentra sobre una inmensa roca que llega a introducirse en las aguas de la presa, encontrándonse a bastante altura sobre el río y resguardado por una barandilla. Esto nos permitió disfrutar de unas hermosas vistas del cañon del Duero con las tierras portuguesas al otro lado.
 
Presa de Aldeávila
En el entorno del embalse los cortados y las moles graníticas alcanzan los 400 m. Se trata de un entorno realmente privilegiado por su fauna y flora.

El encajamiento del río Duero en esta zona permitió la creación de estas instalaciones hidroeléctricas. Dicho encajamiento, la pendiente y el caudal del río, explican la construcción de la presa en un paraje tan singular, que abastece dos centrales excavadas en la roca a 500 m. de profundidad y a las que se llega por largos túneles.

Todo en la zona es grandioso, sorprendente y espectacular.

GR-14 Senda del Duero: De Fermoselle a Pinilla de Fermoselle
Un día antes de que nuestra escapada finalizara, nos recibió un sol radiante, así que aprovechamos para disfrutar de una parte del GR-14.Senda del Duero en el tramo zamorano, también conocido como Camino de los Arrieros.

Nosotros realizamos el trayecto que transcurre entre Fermoselle y Pinilla de Fermoselle, alrededor de 18 km. ida y vuelta. Durante todo el recorrido disfrutamos de bellas vistas, sobre todo la que nos proporciona el Duero con la formación de un meandro.
 
GR-14 Senda del Duero: Fermoselle - Pinilla de Fermoselle - Fermoselle

La zona, una auténtica desconocida para mi hasta hace muy poco, es un verdadero tesoro. Esta vez nos faltó tiempo para hacer alguna visita enológica, pero eso sí, tuvimos ocasión de degustar alguno de sus vinos así como disfrutar de la gastronomía de la zona. ¡Un verdadero placer!

Durante nuestra estancia en los Arribes nos alojamos en Fermoselle, en un hotelito encantador llamado La Posada de Doña Urraca, una dirección que recomiendo anotéis si estáis interesados en esta ruta. Allí también desayunamos y cenamos, y a no ser por que tuvimos unas vacaciones bastante activas, nos hubiéramos venido con algunos kilos de más.
  
Los almuerzos los realizábamos en ruta. Mención especial y mis mejores recuerdos para Miranda do Douro, con un centro antiguo precioso y donde comimos unos pastelitos de nata (también llamados de Belén) insuperables.

Y con estos recuerdos gastronómicos tan agradables, concluyo la historia de mi viaje. Espero que os haya gustado.

 

6 comentarios:

  1. Carmen, jo tampoc coneixia aquesta zona, sí les altres i m'he quedat bocabadada.Segur que vareu disfrutar molt, malgrat el mal temps. b7s

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    1. Y tanto que nos gusto!!!! Llovio un poco pero no lo suficiente como para pararnos a nosotros los pies. Jejeje ;-)
      bon cap de setmana

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  2. Que paisajes más bonitos, que chulos. Mira te he dejado un premio en mi blog, pasate si te apetece y lo recoges. Te dejo el enlace de la página donde esta el premio. Besos de mi parte.
    http://lacuinetadivertida.blogspot.com.es/p/blog-page.html

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  3. Carmen, me la apunto que esta no la conocemos y se ve muy chulo
    Bss

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    1. Merece la pena. Por mi parte, es una pena que nos pille tan lejos y que no nos baste con una escapada de fin de semana, por que es preciosa.

      B7sssss

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