10 septiembre 2012

24 horas en Comillas, San Vicente de la Barquera y Santillana del Mar


Este verano hemos estado de ruta por el norte de España y aunque, en principio, no teníamos planeado pasar por Cantabria, afortunadamente una gran amiga me hizo cambiar de opinión y con ello, variar el trazado inicial de nuestro viaje estival.

Apenas pasamos 24 horas juntos, pero ¡que intensidad!

Nuestros anfitriones habían decidido que conociéramos, en el corto espacio de tiempo que íbamos a estar allí, lo máximo posible de la zona ¡Y lo consiguieron!

Nos recibieron en Comillas y lo que primero hicimos fue disfrutar de los preciosos paisajes que allí nos ofrece la naturaleza: Montañas cubiertas por una verde y mullida alfombra que se extendía hasta el mismo borde del mar. A veces, finalizaban en suaves colinas, otras, lo hacían en bruscos acantilados.


Siempre ofreciendo un amplio abanico de verdes. Comillas me recordaba a Irlanda, un mar de verdes si mirábamos hacia el interior, hacia la montaña, pero un mar de azul intenso sólo salpicado por la blanca espuma de alguna ola, si mirábamos hacia el otro lado.

El día era radiante, un regalo, así que los colores, tanto los del mar como los de la montaña, se nos mostraban, aún si cabe, más intensos, enaltecidos. Volviendo a leer mis últimas palabras, parece que me estoy volviendo cursi, pero es la verdad y, aún así, no sé si le hago del todo justicia.

Tras este primer contacto con Comillas, nos llevaron por una carretera que bordeaba la costa hasta San Vicente de la Barquera. La ruta fue preciosa y nos permitió seguir admirando el paisaje: mar, montaña, campos verdes y al fondo la silueta de los Picos de Europa.

Tras cruzar la ría por el Puente de la Maza, de 32 ojos, llegamos a San Vicente de la Barquera, un bello pueblo costero enteramente ligado al mar. Me llamo mucho la atención el estuario que allí se forma.
  

Paseamos por el casco antiguo en dirección a la Iglesia de Santa María de los Ángeles, la cuál ocupa una situación estratégica desde donde se obtienen unas impresionantes vistas. Disfrutamos del lugar y como era ya hora de comer, nuestros amigos nos dirigieron hacia uno de los típicos restaurantes marineros, donde seguimos disfrutando, esta vez, gastronómicamente hablando.

Sin prisas, pero sin pausas, volvimos a Comillas. Había una exhibición de arrastre de ganado vacuno y de productos tradicionales de la zona, por supuesto, no nos perdimos ni una cosa, ni la otra.
  

A continuación, visitamos el Palacio de Sobrellano, de estilo neogótico, que a mi me recordó a las grandes mansiones británicas, parecía que me encontraba en otro país. Un palacio con una historia larga pero muy interesante, cuya visita recomiendo si algún día os encontráis por allí.
  

El Palacio de Sobrellano tiene por vecino a otro palacio, el Capricho de Gaudí, y es que gracias a Antonio López y López, quien mandó construir el primero, varios arquitectos y artistas catalanes dejaron su sello en esta localidad.
  

Entre unas cosas y otras la tarde avanzaba. Nuestros anfitriones habían pensado en visitar Santillana del Mar y quedarnos allí para cenar, así que unos minutos para cambio de atuendo y de nuevo en marcha.
  

A Santillana del Mar llegamos a última hora de la tarde y nos dejó prendados el alto grado de conservación de sus edificios y calles empedradas de época medieval. Tuvimos tiempo para tomar una sidra y probar el chorizo, incluso para visitar el Museo del Barquillero ¡que cosa más curiosa! ¡Y que cosas más ricas tenían!
   

Sin darnos cuenta se hizo hora de cenar y otra vez volvieron a acertar de pleno nuestros amigos con su elección. Estaba claro que nos iríamos de Cantabria con algo más de peso, ¡era inevitable! Tras la cena, ya a la vuelta, y como guinda de la velada, nos cruzamos con un pueblecito que estaba en fiestas, así que paramos y todavía tuvimos tiempo para unas risas.

A la mañana siguiente el día asomaba igual de radiante que el anterior. Desayunamos frente al mar, con la tranquilidad y serenidad que aportan esas primeras horas de las mañanas de los veranos. Disfrutando. ¡Todo un lujo!
  

Pero no nos podíamos ir de Comillas sin visitar la Universidad Pontificia, así que yas os imagináis que fue lo siguiente que hicimos.

Situada en lo más alto de Comillas domina el pueblo y el mar, no en vano en el siglo pasado tuvieron que cambiar la forma de sus ventanas para que los barcos no la confundieran con un faro y encallaran en la costa.
  

Al igual que el Palacio de Sobrellano, guarda una bonita historia por la que merece ser visitada, y que al igual que os comenté con el Palacio de Sobrellano, tampoco voy a contar. Además, también guarda una curiosa anécdota. Mira por dónde, ésta si que os la cuento.

Seguro que habréis oido o pronunciado la expresión "¿A ver quien le pone el cascabel al gato?", para hacer referencia a una situación difícil, osada o incómoda.

Pues como una de las arcadas del interior de la Universidad fue casi una osadía, de la cuál se dudaba que fuera a tener éxito, un arquitecto "desafió" a otro con una variante de esta expresión: "Eso es tan difícil como que los ratones le pongan el cascabel al gato". Y como el primero, además de ser un gran arquitecto debía ser algo irónico o tener su punto de humor, dejó representados los elementos que intervenían en la dichosa frase por el interior de la Universidad.
  

No cuento más. ¡Tenéis que ir a descubrirlos!

Y así finalizaron nuestras 24 horas en Comillas, disfrutando de los últimos momentos con nuestros amigos por los jardines de la Universidad y de las vistas al mar Cantábrico.

¡Gracias por estos momentos!
     
   

13 comentarios :

  1. Menudos recuerdos me trae tu entrada. Estuve justo hace 20 años embarazada de mi hijo de 7 meses. Toda una aventura con gran barriga y de camping. Tenía un marido un poco atrevido, por decir algo suave y yo protestaba pocooooo.
    Ahora íbamos a volver Carlos y yo pero al final nos hemos decantado por ir a un sitio desconocido para los dos (él es de Santander)y nos vamosa Huelva y el sur de Portugal. Me alegro de que lo hayas pasado tan bien. Aprovecho para invitarte a mis 18 meses de blog que celebro con un reto solidario. Lo tienes chupado y tienes mucho tiempo. Un beset bonica
    http://thermofan.blogspot.com.es/2012/09/reto-bbss-recetas-por-una-buena-causa.html

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    1. ¡Que bien que te haya traido buenos recuerdos!
      Es una zona preciosa.

      Tu idea me parece buenísima, la ví ayer de refilón por que he estado fuera, a ver si voy pensando en alguna cosa.

      B7ssss y disfruta de tu viaje

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  2. GRACIAS POR RECORDARME ESTOS SITIOS DEL NORTE , PUES EL AÑO PASADO LO CONOCI Y ME ENCANTO¡ YA ME DIJERON QUE EL NORTE ERA PRECIOSO ! PERO HASTA QUE NO LO CONOCES NO TE LO PUEDES IMAGINAR , ¡.ME HA ENCANTADO VOLVER A RECORDARLO ....MUCHAS GRACIAS .

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    1. A mi me lo habían dicho muchas veces, pero cuando lo ves ¡parece que estés en Irlanda! Aunque aqui se come mejor.

      ¡Es precioso de verdad!

      B7sss

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  3. Unos lugares preciosos en los que me encanta perderme.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Me alegro de que hayas disfrutado tanto del viaje. Aunque no estuve en todos estos sitios si tuve la oportunidad de hacer una ruta por Cantabría y me encantó. Sé a que te refieres cuando dices ¡que verde y azul!, y tan intensos....Los pueblecitos de la costa no tienen desperdicio, y casi siempre hay alguno en fiestas, la gente del Norte es muy acogedora y Santillana una joya. Y desde luego saben comer y beber. Gracias por recordarmelo. Por cierto, ¿probaste las típicas "corbatas"?.Besos.

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    1. Creo que la conoces mejor que yo.

      Apenas estuve un día en Cantabria, así que hice lo imposible por conocer la zona pero me perdí muchas cosas, entre ellas las típicas "corbatas".

      Lo veo por el lado bueno, tengo excusa para volver, jejejeje.

      B7ssss

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  6. Carmen, solo decirte que me he emocionado
    me alegro que te haya gustado tanto, teneis que volver para seguir la ruta que se quedó mucho por ver
    u beso muy grande y gracias por la parte que me toca

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    1. He hecho un pequeño resumen de como fueron ocurriendo las cosas, fue corto, pero se pasó bien.

      ¡Claro que volveré! Me has descubierto una zona preciosa que tenía abandonada. ¡Adivina que he hecho ya! Pues mirar tanto la zona de Potes y Fuente dé, como la de Cangas de Onis, Llanes, etc..... Hay zonas preciosas para hacer senderismo!!!
      ¡Anda que si me pillara más cerca!

      Por cierto, se me olvidó comentar en el post que la hija pequeña de Antonio López y López era la bisabuel de Agatha Ruiz de la Prada, jajajaja, ¡¡que sorpresa nos llevamos!!

      Un beso y hasta pronto

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  7. Me alegro que te gustara mi tierra, pero la primera foto que pones no es Comillas, es Ruiloba, precioso pueblo a 3 km de Comillas.

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