21 mayo 2012

Niza: Fin de Semana Azul en la Riviera Francesa


El otro día os hablaba de la Ensalada Niçoise y enseguida vino Niza a mi memoria.

Cuando pienso en Niza la asocio con el color azul y el verano, pero es que esta ciudad de la Provenza en pleno epicentro de la Costa Azul, irradia luz por todos los lados. Esta luz hace los colores más bellos, más intensos, los magnifica: el azul del mar y del cielo, el verde de sus árboles y jardines, la explosión de color de sus flores, el ocre de la mayoría de sus fachadas...

La visitamos a finales de primavera, ya arañando el verano. Mi "degustador" oficial tenía unos asuntos profesionales que resolver y yo adapté mi agenda y la suya, para alargar esta escapada y disfrutar de un fin de semana algo más largo antes de las vacaciones estivales.


Aprovechamos para hacer turismo y cambiar algo de aires, que siempre viene bien. Así que ropa fresca y ligera y zapato cómodo y ¡A pasear!

Comenzamos por la zona norte de la ciudad. Allí nos sorprendió la Iglesia ortodoxa de San Nicolás, construida a imagen y semejanza de la basílica moscovita de San Basilio. Por unos momentos, que no por el clima, nos vimos transportados a la famosa Plaza roja rusa.


Después nos dirigimos en busca del mar, hacia el Paseo de los Ingleses

Esta explanada todavía conserva parte del glamour de antaño, a un lado el mar, sus clubs de playa, y al otro edificios con mucha solera, que guardan recuerdos del pasado y porqué no, también del presente. No en vano Niza sigue siendo símbolo del lujo y del turismo más exquisito.

  
En nuestro paseo nos encontramos con el Hotel Negresco. En este hotel-palacio se alojaron infinidad de personalidades ilustres durante el siglo pasado.

En la actualidad sigue manteniendo parte de su glamour, fue renovado en el 2006, y ha quedado como un símbolo emblemático de la ciudad. Ha sido declarado Monumento Histórico Nacional ya que es un claro ejemplo de arquitectura Belle Epoque.

Su llamativa cúpula rosa, y las esculturas expuestas en los jardines no pasan desapercibidas ante nuestros ojos curiosos de visitante.

   
Seguimos caminando para llegar al Mercado de Cours Saleya.

Imaginad, ¡Cómo me iba a venir sin visitar el mercado!

Era una explosión de colores y ya era casi mediodía por lo que se encontraba lleno de gente, con mucha agitación y movimiento.

  
Los puestos que más me encandilaron fueron los de frutas y verduras, y cómo no, también los de flores. ¿Preciosos? Preciosos es poco.

A veces me recordaba a los mercados italianos, por la gran variedad de verduras, por el gentío, por la animación de las terrazas colindantes, por la amabilidad y la espontaneidad de los vendedores...

¡Cómo disfruto viendo como las diferentes variadades de hortalizas y verduras cambian de una ciudad a otra!

Sólo compré algo de fruta y unos tiestos de flores, pero tentada estuve de traer alguna de las variedades que por aquí no es tan fácil encontrar.


Desde esa plaza y con el calor de mediodía, como unos valientes o a lo mejor debo decir como unos insconcientes, iniciamos la subida hacia la colina del castillo.

Afortunadamente las calles eran estrechas y eso era sinónimo de sombra asegurada, pero la cuesta no nos la quitaba nadie.


Conforme ascendíamos los edificios y las calles me recordaban a los de una ciudad italiana. ¡Incluso podíamos ver la ropa colgada en los balcones.

Y de la misma forma, conforme remontábamos la cuesta con escaleras por aquí, subiditas por allá, la vista de Niza tomaba más valor.

  
Al final, después de unos 20 minutos, la recompensa.

Una vista inolvidable de la ciudad y un jardín precioso con árboles y fuentes.

Permanecimos allí, al fresco, un buen rato, disfrutando de aquella magnífica perspectiva de la bahía de Niza, la Bahía de los Ángeles.

Una bahía dibujada desde la colina, perfilando todo el Paseo de los Ingleses, la panorámica de la vieja Niza con sus calles estrechas al fondo y un azul mar, un azul cielo realmente inolvidable.

Un azul profundo que me llenaba de paz y bienestar.



¿Comprendéis ahora por que Niza me sabe a azul?

6 comentarios :

  1. ¡Ay, Carmen, qué recuerdos! ¡Qué suerte poder darte estas escapadas tan fantásticas! Para la próxima tú avisa que yo me encojo muchoooooo y quepo fenomenal en la maleta. Besos y feliz semana.

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    1. Jajaja, Rous dices lo mismo que yo: "yo en la maleta...."

      Ya sabes que me gusta viajar, y digo lo de siempre: aprovecho cualquier oportunidad, así que esta vez hice "encaje de bolillos" y me colé en la maleta de mi "degustador" oficial.

      B7sss

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  2. gracias a tí ya conozco un poco Niza
    me ha encantado tu relato de viaje
    gracias guapa

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    1. Ya sabes Mari, como me encantan estas cosas.
      ¡Si por mi fuera!

      Me alegro que te haya gustado.

      B7sss

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  3. Precioso, cuánto me gustaría poder pasar la mañana allí.

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